Esquelas, El Museo Canario, Amaranto Martínez de Escobar y Luján

La esquela fúnebre del abogado Eduardo Benítez González

La presencia entre los fondos documentales de la Sociedad Científica El Museo Canario de una colección formada por centenares de las esquelas utilizadas para participar un fallecimiento, permite una aproximación a las costumbres asociadas a las ceremonias de duelo y despedida en la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria durante las últimas décadas del siglo XIX y los primeros años del XX.

Como señala José Miguel Alzola al referirse al impreso que comunica el deceso del prestigioso abogado Eduardo Benítez González (1850-1901): “Estas esquelas eran enviadas a las amistades cuando fallecía un familiar. En nota manuscrita solía invitarse a determinadas personas para que formaran parte de la primera o segunda de las cabeceras que presidían las comitivas fúnebres”.

Esquelas, El Museo Canario, Archivo Amaranto Martínez de Escobar y Luján
Archivo Amaranto Martínez de Escobar, esquelas, carpeta 1.

 

Esquelas para la última despedida

El fin de estos documentos era, por tanto, dar a conocer a amigos y conocidos no solo el fallecimiento de la persona en cuestión sino también diversos aspectos relacionados con los rituales de despedida: la hora y la dirección desde la que se iniciaba el cortejo fúnebre –generalmente el domicilio del finado–, el lugar donde concluía el acompañamiento y la posición que se le asignaba en la comitiva a la persona invitada. Era este un aspecto relevante que precisaba señalarse para que el convocado supiera que debía acomodarse entre los que iniciaban la marcha, y por ese motivo en el sobre se anotaba la palabra “cabecera”. Si esta no figuraba en la misiva, el receptor sabía que tenía que situarse detrás del féretro, pero no se le esperaba en el lugar mas honorable.

Esquelas, El Museo Canario, Archivo Amaranto Martínez de Escobar y Luján
Detalle del sobre donde se lee anotada la palabra “cabecera”

A la colección reunida por el abogado y poeta Amaranto Martínez de Escobar y Luján (1835-1912), secretario perpetuo de El Museo Canario desde su fundación en 1879 hasta su fallecimiento, se añadieron, en las últimas décadas del siglo XX, otras esquelas dirigidas a José de la Rocha y Lugo (1814-1883), que fuera alcalde de Las Palmas y senador del reino, que una vez ordenadas alfabéticamente, fueron intercaladas con las anteriores. Por esa circunstancia en algunas figuran manuscritos los nombres de Amaranto, su hermano Teófilo o José de la Rocha.

Este tipo de pequeños impresos de carácter efímero, una vez cumplida su función, solían reutilizarse para hacer anotaciones en el reverso o como marcas de lectura en los libros, pero en la mayoría de los casos terminaban en la basura, de ahí el interés de este grupo reunido por Amaranto Martínez de Escobar y José de la Rocha. Posteriormente se generalizó la impresión de pequeños recordatorios que se repartían en los funerales; en ellos se indicaba que los familiares rogaban plegarias por el alma del difunto, acostumbraban llevar grabados relacionados con la pasión de Jesucristo y muchas veces, al recoger oraciones, se utilizaban para la piedad privada. Por su fuerte contenido sentimental y carácter artístico, se reunían y, en ocasiones, se colocaban en álbumes. Los cronistas nos informan de las aficiones de algunos personajes de la época que les llevaban a reunir objetos relacionados con las ceremonias fúnebres. Un caso significativo es el de Miguel Jerónimo Navarro Sortino (1842-1926), de quien Miguel Rodríguez afirma:

“Don Miguel Navarro fue un curiosísimo personaje de la ciudad dotado de una singular personalidad que amaba extraordinariamente la música y todo cuanto se relacionaba con el mundo funerario. Una de sus grandes aficiones fue la de reunir esquelas mortuorias y artísticos alfileres de corbata. Por su curiosa peculiaridad social fue distinguido cariñosamente por sus deudos y amigos mas allegados como ‘el ángel de la muerte’. En el aspecto ciudadano fue alcalde presidente del ayuntamiento de Moya y durante mucho tiempo alcalde accidental del de Las Palmas por las largas ausencias de su titular. Durante el desempeño de esta última función adoquinó la calle de los Reyes para el mejor tránsito de los carruajes fúnebres al cementerio, en cuyos cortejos no faltaba nunca”.

Estos documentos nos aportan datos para comprender el desarrollo de las actividades que solemnizaban el homenaje a los fallecidos y el apoyo a los familiares. Los convocados se acercaban al domicilio de salida del féretro y lo acompañaban hasta el lugar designado para la despedida, habitualmente en la placetilla delante de la ermita de Nuestra Señora de los Reyes, cerca del hermoso laurel conocido como árbol del responso. El último tramo del cortejo, que continuaba desde la puerta abierta en la muralla sur, al final de esa calle, hasta el cementerio, solo iba formado por las personas más allegadas.

 

Pequeños impresos de circunstancias

Este tipo de pequeños impresos forma parte de un conjunto más amplio compuesto por distintas categorías que aparecen detalladas en los numerosos manuales que se dedicaron a establecer los formularios para su redacción: esquelas de participación de nacimientos, para convites de entierro, misas de novenarios y de cabo de año, participaciones de boda, de nueva residencia, felicitaciones de Navidad, etc. Representaban un capítulo destacado dentro de la actividad de las imprentas locales. Afortunadamente existen importantes repertorios de impresos canarios de los siglos XVIII y XIX que recogen la gran mayoría de libros y folletos editados en las islas, así como un gran número de hojas sueltas de contenido político. Este tipo concreto de esquelas de participación de acontecimientos, de carácter muy circunstancial, no suelen figurar en ellos, de ahí el interés de conjuntos como el conservado en El Museo Canario.

Curiosamente algunas de las hojitas que se conservan en esta sociedad científica todavía permanecen entre las páginas de libros y legajos. El hecho de que se reutilizaran como marcadores de lectura ha permitido que lleguen a nuestros días. Podemos mencionar el billete que participa del matrimonio entre doña Nicolasa Tabares y don Vicente Espinosa, de 1788, y una felicitación de la Navidad de 1833 por parte de la abadesa recoleta del monasterio de San Ildefonso, edificio que había sido levantado precisamente en la manzana en una de cuyas esquinas el doctor Chil y Naranjo construyó su casa, hoy sede de esta sociedad.

Muchas veces las papelerías o las propias imprentas adquirían en Madrid o París las esquelas con dibujos alusivos a la muerte o simplemente con una orla negra que indicaba luto. Las imprentas locales añadían los detalles particulares del nombre del fallecido y los pormenores del entierro. Por eso en algunas esquelas figuran ambos pies de imprenta, los correspondientes al impresor del modelo y al taller local.

En fechas recientes algunos socios de El Museo Canario han depositado colecciones de participaciones de boda, invitaciones a inauguraciones, homenajes, etc., editados a lo largo del siglo XX, que han contribuido a completar este apartado de publicaciones efímeras y de circunstancias.

 

La esquela del abogado Eduardo Benítez González

Don José Miguel Alzola González, que fuera presidente de El Museo Canario, dedicó una de sus esmeradas y modélicas biografías a un afamado jurista decimonónico, Eduardo Benítez González. Además de ponderar su capacidad como abogado de gran éxito, Alzola lo describe como un árbitro de la elegancia local y una persona de gustos refinados al que gustaba rodearse de hermosos objetos suntuarios en su amplia casona, que aún se mantiene en pie, en la calle López Botas de Vegueta.

Esquelas, Archivo Amaranto Martínez de Escobar y Luján, El Museo Canario
Esquela desplegada.

La esquela que se encargó a su fallecimiento a la tipografía España, de la calle de la Carnicería, parece adecuada para una personalidad de esas características. Un sencillo filete negro enmarca el texto, en el que se utilizan distintas tipografías. Se presenta en un folio de 27’00 x 41’00 cm, una de cuyas mitades está impresa. Al plegarse se convierte en un sobre de 13’50 x 20’50 cm. Una inscripción manuscrita indica que está dirigido al señor don Amaranto Martínez de Escobar y se añade la palabra “cabecera” para que el secretario del Museo se coloque en ese lugar destacado del cortejo.

La convocatoria expone que “El duelo se despedirá en el sitio de costumbre”. Otra esquela conservada en esta colección, correspondiente a un hijo del eminente jurista, el niño Fernando Benítez e Inglott, fallecido en 1892, precisa el lugar acostumbrado: “El acompañamiento se despide en la placetilla de los Reyes”.

El conjunto de esquelas reunidas por don Amaranto, y la dedicada al abogado Benítez González en particular, nos proporcionan una gran información sobre los usos y costumbres relacionados con la muerte y con las ceremonias de duelo y despedida en la sociedad decimonónica de nuestra ciudad.

Esquelas, Archivo Amaranto Martínez de Escobar y Luján, El Museo Canario
Amaranto Martínez de Escobar y Luján.
ES 35001 AMC-FFLO-000038

 

Bibliografía

ALLEN, Jonathan. Piedad romántica: sentimiento y religión en la estampa y el grabado del siglo XIX. Moya: Casa-Museo Tomás Morales, 2004.

ALZOLA, José Miguel. De la gallera al foro: Eduardo Benítez González, 1850-1901. Las Palmas de Gran Canaria: El Museo Canario, 2003.

ALZOLA, José Miguel. Biografía de una calle: La Peregrina. Las Palmas de Gran Canaria: El Museo Canario, 2001.

BEGAS, J. Antonio D. Nuevo estilo y formulario de escribir cartas misivas, y responder a ellas en todos los géneros y especies de correspondencia, reformado según el estilo moderno. Madrid: Imprenta de D. Josef Doblado, 1804.

FERNÁNDEZ DE BÉTHENCOURT, Francisco. Nobiliario de Canarias. La Laguna de Tenerife: J. Régulo, 1952-1967.

HERNÁNDEZ SUÁREZ, Manuel. Contribución a la historia de la imprenta en Canarias. Las Palmas de Gran Canaria: Mancomunidad de Cabildos de Las Palmas, Plan Cultural, 1977.

POGGIO CAPOTE, Manuel. La imprenta en la isla de La Palma (1835-1960). Madrid: Universidad Complutense, 2017 (Tesis doctoral inédita).

RODRÍGUEZ DÍAZ DE QUINTANA, Miguel. Historia de la familia Navarro. Las Palmas de Gran Canaria, 1980.

RODRÍGUEZ MORALES, Carlos. Semana Santa 2005. La Laguna: Junta de Hermandades y Cofradías de San Cristóbal de La Laguna, 2005.

SIEMENS HERNÁNDEZ, Lothar. Libro azul de la Sociedad científica El Museo Canario. Las Palmas de Gran Canaria: El Museo Canario, 1995.

VIZCAYA CÁRPENTER, Antonio. Tipografía canaria: descripción bibliográfica de las obras editadas en las Islas Canarias desde la introducción de la imprenta hasta el año 1900. Santa Cruz de Tenerife: Instituto de Estudios Canarios en la Universidad de La Laguna, 1964.

 

Autor de la ficha: Juan Gómez-Pamo Guerra del Río (Bibliotecario de El Museo Canario)

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  • El Museo Canario

    Asociación científica y cultural, de titularidad privada y con participación pública en su financiación. Su misión es velar por la conservación, estudio, difusión e incremento tanto de sus colecciones de material arqueológico de Gran Canaria como del patrimonio documental canario o de interés para el archipiélago. Sus recursos están al servicio de toda la sociedad a través de un museo de arqueología y de un centro de documentación que incluye biblioteca, hemeroteca y archivo.

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