DIU, 10 de octubre, cuestión nacional

La pesadilla de los pueblos: Algunas consecuencias de la cuestión nacional

La pesadilla de los pueblos: Algunas consecuencias de la cuestión nacional

La historia de España es la más triste porque siempre acaba mal.

Gil de Biedma.

Desde el año 2011 la cuestión nacional se ha convertido en uno de los principales problemas del país y en uno de los fenómenos aparecidos como consecuencia de la crisis que sufrimos desde 2009. En Cataluña se ha producido una revuelta en favor de la independencia que ha logrado sumar un respaldo importante, aunque no mayoritario, en la sociedad catalana y que ha provocado una crisis de Estado. Tras el 1-O, que fue una derrota del gobierno en toda regla con las imágenes de la policía reprimiendo e impidiendo votaciones, nos encontramos encarrilados hacia una declaración unilateral de independencia que probablemente ocurra este martes por parte del Govern y, como respuesta más que probable del gobierno, la aplicación del 155 interviniendo la autonomía de Cataluña.

Sin embargo han ocurrido tres hechos estos días que trastocan este guión. Una parte de la sociedad ha salido en la mayor parte de las ciudades españolas a defender el diálogo, otro sector se movilizó en Cataluña convocados por Societat Civil (y en otras partes de España) lanzando un mensaje unionista, y muchas grandes empresas afincadas en Cataluña amenazan o han colocado sus sedes sociales fuera de Cataluña por miedo a la DUI y quedar fuera de la UE. El primer fenómeno desarticula el discurso independentista que decía que no hay federalistas más allá del Ebro, el segundo arrebata el monopolio de la calle al independentismo y el tercero deja tocado al flanco más débil del Govern (PDCAT) contradiciendo el argumento largamente repetido por Junqueras de que la independencia no va a tener consecuencias, introduciendo contradicciones serias en el Govern.

La primera consecuencia de este proceso es el choque de nacionalismos que imponen dos visiones de la realidad contrapuestas e ideales. Por un lado, el nacionalismo español defiende la Constitución, la unidad y la legalidad sin ceder ni un ápice y aspira a una derrota total con mano dura del independentismo, y por otro lado, el independentismo defiende que se puede hacer una independencia unilateral (o pactada) incruenta, sin consecuencias, dentro de la UE, y donde al llegar a la Icaria feliz todos los problemas se solucionarán de forma mágica. En los dos casos opera el pensamiento mágico no racional. El independentismo se podrá derrotar por la fuerza pero a cambio de tener una inestabilidad permanente en Cataluña, y en caso de que se lograse independizar Cataluña, lo cual es prácticamente imposible en los marcos actuales y con la correlación de fuerzas que existe, existirían múltiples problemas económicos y sociales (pensiones, empresas, fuga de capitales, etc.).
Estos dos pensamientos nos retrotaen a situaciones similares a los años posteriores a la I Guerra Mundial, donde la propaganda que no acepta matices hace morir a la verdad, donde la política es dirigida por la parte más emocional que racional, que impone una dialéctica de “conmigo o contra mi”, que abre heridas difíciles de sanar.

DIU, cuestión nacional, izquerdas
Carrer Sant Agustí, Barcelona (3 de 0ctubre de 2017)

La segunda consecuencia, que es buscada por ambos bandos, es el choque de nacionalismos que asfixia a la izquierda y encierra el debate en las posiciones identitarias, poniendo sordina sobre la cuestión social (paro, desigualdad, pobreza..), y permite a los dos bloques, PP+C´S por un lado y JxS y la CUP por el otro, reforzar sus proyecciones de voto impidiendo cualquier posibilidad de un gobierno de izquierdas en nuestro país que pueda detener y revertir parte del proyecto neoliberal que se ha impuesto durante los años de crisis por parte de la TROIKA y de quienes ejecutaron las políticas neoliberales en nuestro país.

Esto se puede producir gracias a la debilidad de la izquierda en este terreno. Por un lado tenemos a una UP demasiado escorado al nacionalismo de la periferia, no es casualidad que los mejores resultados de UP hayan sido en el País Vasco, Galicia y Cataluña, con las manos atadas al hacer seguidismo de la estrategia equilibrista de Ada Colau y los Comunes. La falta de un discurso propio más allá de la insistencia en el método (referéndum y diálogo, que son necesarios pero no un fin en si mismos), de un proyecto y de perfil propio, nos coloca en una posición de debilidad frente a esta lógica. Por el otro lado, el PSOE ha quedado atrapado entre el fuego cruzado de Andalucía, que fue clave para construir el Estado de las Autonomías actual con el 28F pero que ahora juega un papel regresivo, y el papel de la vieja guardia que pide aplicar mano dura, reduciendo el margen de actuación del Secretario General. El PSOE si tiene un proyecto, “La declaración de Granada”, aunque es bastante insuficiente.

La izquierda, por consiguiente, está debilitándose en este contexto y siendo tensionada por la situación. Además, siendo las posturas de UP y del PSOE complementarias, están sirviendo para volver a confrontarse. ¿Volveremos a la postura anterior al acuerdo en Castilla la Mancha y nos alejaremos de poder alcanzar el gobierno en un futuro de nuevo?

La cuarta consecuencia, y es posiblemente la más grave, es el espacio que se está abriendo para que la extrema derecha lo aproveche en nuestro país. España, junto a Portugal por otros motivos, es una excepción dentro de la UE. La extrema derecha militante y con proyecto propio no ha tenido cabida en nuestro país desde los años 80. Toda la derecha se alineó dentro del PP cuando Felipe González ganaba por goleada en las elecciones, y eso ha provocado como consecuencia que la extrema derecha no haya tenido cabida como opción política separada. Ésta asomó la patita en algunas CCAA en la ofensiva contra el impuesto de Sucesiones que ocurrió en Andalucía o Asturias, pero el tema se agotó rápido. Con la cuestión nacional han encontrado un filón para crecer en adeptos y comenzar a salir de la marginalidad. El antídoto que supuso el 15M parece que ya está dejando de hacer efecto y podemos, si no se corta antes, acercarnos a situaciones similares a las que están viviendo en otros países europeos. La dialéctica entre la intransigencia independentista y del nacional-españolismo, puede traer del pasado a monstruos que creímos exorcizados en este largo período democrático. Aunque hay que hacer una salvedad, no todas las personas que han sacado banderas de España en sus balcones o han ido a las manifestaciones por la unidad de España, son fascistas, muchas son de izquierdas que reaccionan ante la situación actual donde la izquierda no ha marcado perfil propio ni tiene una brújula, pero si es cierto que si no se actúa con celeridad pueden ser llevados a posiciones a la derecha que refuercen al PP y otras opciones menos deseables.

DIU, cuestión nacional, 10 de octubre
Plaza Sant Jaume, Barcelona (30 de septiembre de 2017)

Por consiguiente nos podemos encontrar ante algunos escenarios a lo largo de esta semana: 1. Que el martes se produzca la DUI, que a su vez genera la aplicación del 155 o del 116 y una escalada de acción-reacción que nos llevaría a una crispación muy grande con riesgos de violencia, y a unas elecciones autonómicas anticipadas. En este escenario corremos un riesgo importante de involución democrática y de consolidación de un Estado autoritario con apariencia democrática con apoyo y legitimidad social que antes no ha tenido. 2.Una rebaja de la tensión con un aplazamiento de la DUI, donde se busque la mediación y la negociación para encontrar una salida pactada. Es un escenario complejo porque las dinámicas empujan a los dos contendientes al primer escenario, aunque no es imposible.

Es necesario establecer soluciones ante esta situación donde corremos riesgos de involución democrática. La izquierda no se puede resignar. Creo que es necesario una reforma federal del Estado que tiene que pasar por referéndum, al igual que permitir una consulta en Cataluña cuando se tenga una propuesta en firme que hacer a los ciudadanos y ciudadanas de Cataluña que no rompa con la solidaridad territorial.
Es necesario unir la cuestión nacional a la social, porque podemos construir, como consecuencia no deseada, una democracia pobre y de pobres con mayores tasas de desigualdad, paro, corrupción, etc. que expulsa del sistema político a muchas personas que caen en la exclusión social. Por consiguiente, es necesario plantear que no habrá un sistema más democrático si solo hacemos “regeneracionismo”, o lo que es lo mismo, mejoramos en transparencia, métodos democráticos, etc., sin lograr incluir a las personas que a día de hoy se están quedando fuera de la política. Sin solventar la cuestión social no habrá una mejor democracia, habrá una democracia que excluye a las capas populares de nuestro país. Esta unión de la cuestión nacional y social rompería la dinámica nacionalista y nos permitiría salir de los márgenes estrechos que nos deja la política identitaria y sin matices. Por ello es necesario un combate ideológico contra los nacionalismos excluyentes. Esto significa criticar y señalar las contradicciones de ERC-CUP como del PP-C´Ś, ya que estos nacionalismos se retroalimentan. La España de los demócratas, que apuesta por el diálogo y la tolerancia no puede quedarse en el fuego cruzado en el que nos intentan meter los nacionalismos. Dicho de otra manera, la izquierda debe romper con el nacionalismo y sus dinámicas.

Por consiguiente, hay que redoblar la apuesta por el diálogo y la tolerancia, construir un proyecto propio que convenza a la mayor parte de los ciudadanos, y decir bien fuerte ¡No a la deriva autoritaria del gobierno! ¡No a la DUI! ¡Si a la solidaridad y fraternidad entre los pueblos y ciudadanos y ciudadanas de este país plurinacional que se llama España!

Tags:

  • Mostrar comentarios

Your email address will not be published. Required fields are marked *

comment *

  • name *

  • email *

  • website *

tres − 2 =

Ads

Te puede interesar

Algunas notas sobre la victoria de Pedro Sánchez

Lo importante es que se ha visto obligado por las circunstancias a asumir un ...

Cataluña, Independencia de Cataluña, Referéndum1-O, Nicolás Melini

Las cosas se consiguen cuando ya no se desean

Así que la consulta es solo una excusa, un macGuffin, la zanahoria. Sirve como ...

Hygee, Lagom… Platanoom

Resulta curioso observar como el hecho tecnológico, en el periplo evolutivo humano, ha condicionado ...