Oferta cultural, Cultura, Las Palmas de Gran Canaria, Monitor Cultural de Ciudades Europeas 2017

Entrevista a Encarna Galván

Las Palmas de Gran Canaria en el Monitor Cultural de Ciudades Europeas

Este verano nos sorprendió la noticia de la inclusión de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria en el Monitor Cultural de Ciudades Europeas. No nos sorprendió su inclusión, sino los resultados del estudio. En él se valora positivamente el número de actividades culturales que se llevan a cabo en la ciudad, pero, sin embargo, se considera que el acceso a la cultura es para unos pocos o para casi nadie, si se compara con los parámetros de otras ciudades líderes de este ranking cultural, como Berlín o Viena.

Queremos saber qué opina la concejala de cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y quedamos con ella en La Casa del Marino. Nos parece que este edificio, estructurado en una amalgama de pasillos, puertas, despachos y vericuetos estrechos, se asemeja mucho al organigrama de los que se dedican a la cultura en esta ciudad, con sociedades de promoción, turismo, eventos… Encarna Galván nos recibe en su despacho, se disculpa por el retraso y nos atiende durante un par de horas para explicarnos lo que significa para la ciudad haber aparecido en el Monitor, los planes de futuro que desde su concejalía quieren emprender para mejorar la creación y difusión cultural en Las Palmas de G.C., así como el acceso a ella por parte de la ciudadanía.

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Encarna Galván: «La oferta cultural es para la ciudad» - Entrevistas, Revista 7iM

Este 11 de julio la página web del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria se hizo eco del informe sobre el Monitor Cultural de Ciudades Europeas.

Se seleccionaron 14 ciudades españolas, Las Palmas de Gran Canaria fue una de ellas, incluida dentro de las ocho ciudades que se seleccionaron como Capitales de Cultura. Según el propio monitor, el estar incluido en ese bloque supone una especie de reconocimiento a la dinamización cultural que hay en esas ciudades. Aclara también que nuestra ciudad es conocida por dos cuestiones fundamentales: primero, por la dimensión exterior que ya tiene el Festival Internacional de Cine de Las Palmas de Gran Canaria y, en segundo lugar, por haber sido una de las seis ciudades finalistas en el proceso de selección para la Capital Europea de la Cultura 2016.

Mirando los datos, parece haber una equilibrio entre la oferta cultural y el acceso que tiene el público a ella. Sin embargo, respecto a las salas de cine, por ejemplo, la puntuación es de un 39,2; pero los museos obtienen solamente 5 puntos. 

El Monitor es una herramienta muy importante e interesante para nosotros. Es muy satisfactorio destacar por dinamismo cultural, pero también supone un reto, porque el análisis de todos esos parámetros que hace con detalle, plantea objetivos futuros, los cuales hay que mejorar. El Monitor destaca puntos fuertes como la gobernanza y su política cultural. Entendemos que esto tiene que ver también con la creación del Consejo Sectorial de Cultura, que es un instrumento nuevo de participación en la elaboración de las políticas culturales y de asesoramiento. A su vez, el Monitor refleja todo en lo que debemos mejorar, y es mucho el camino que queda por recorrer. No en vano, de las catorce ciudades que están siendo analizadas, Las Palmas de Gran Canaria queda en penúltimo lugar en el ranking general.

¿En qué puntos hay que mejorar?

En un montón de ellos. No solamente lo relacionado con el mayor o menor acceso al cine o a las salas de teatro. Nosotros tenemos en marcha determinados proyectos que van encaminados precisamente a la creación de nuevos públicos. Por una parte, para garantizar ese derecho al acceso a la cultura en condiciones de igualdad por parte de toda la ciudadanía, y, por otra parte, para que haya un nuevo interés en ese acceso a las salas de teatro, en este caso. Tenemos en marcha un proyecto dentro del “Distrito Cultura” que se llama “Distrito Teatro”, que desde hace dos años trabaja para facilitar el acceso de todos los ciudadanos al teatro. Estamos trayendo a las salas de teatro, mediante un convenio con la sala de teatro CICCA, público perteneciente a distintos distritos de la ciudad. Lo hacemos a través de las asociaciones vecinales y entidades que funcionan dentro de esos barrios a una tarifa muy económica: a 13 euros incluyendo el transporte en caso de que sea necesario. Estamos ofreciendo teatro de calidad, el que se encuentra en cualquier sala comercial, a ese público. Además, a través de los servicios sociales del Ayuntamiento, con el que estamos coordinados, se ofrece la posibilidad de acceder de manera totalmente gratuita a familias y personas con una situación de fragilidad económica. Estamos trabajando para la creación de esos nuevos públicos y que así la gente descubra que asistir al teatro puede formar parte de su vida ordinaria, de lo que suelen salir muy satisfechos.

Hubo un profesional que decía, hablando de la gratuidad de estos eventos, que el público se estaba acostumbrando a que fuera un “todo gratis”, y que esto repercutía directamente en la calidad de lo que se ofrece, además de en los agentes culturales que se dedican a ello.

En el caso de la programación que ofrece el Ayuntamiento, no va en detrimento de la calidad puesto que el Ejecutivo contrata los servicios a los precios que tienen establecidos en el mercado. Entiendo que los agentes que hayan hablado en este sentido se estarán refiriendo a futuros accesos de este público a las otras representaciones u obras que ellos puedan tener en las salas comerciales. Por eso estamos introduciendo estas formas de co-pago. Un pago compartido para a la misma vez ir generando en el público esa mentalidad de que la cultura también tiene un precio que hay que pagar. Lo cual lo hacemos de tal manera que permita el acceso por parte de todos los públicos. Sobre todo a aquel que no es habitual de las salas de teatro y que paga una pequeña entrada, y así  se va creando esa mentalidad.

Con respecto al presupuesto de Cultura, ha pasado desde los 520.000 euros del año 2014 a casi 9 millones y medio en esta legislatura.

En los últimos dos años hemos conseguido ir incrementando el presupuesto de Cultura en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria. Era uno de nuestros compromisos y una de mis peticiones siempre, ya que la Cultura fue el sector que primero y más duramente recibió los efectos de la crisis económica. Sobre todo a partir del año 2011, cuando la primera fase de aquella crisis financiera supuso prácticamente la eliminación de las políticas públicas en el área de Cultura y recibió un mazazo tremendo. Mi petición se basó en que no fuera el último sector en apreciar los beneficios de la posible recuperación económica. En ese sentido y a medida que los presupuestos del Ayuntamiento se han ido incrementando, también se ha incrementado el presupuesto del área de Cultura. Pero eso no quiere decir que podamos todavía darnos por satisfechos. Aún queda mucho camino por recorrer, sobre todo para situarnos en los porcentajes de entre un cinco y un diez por ciento que la Unión Europea establece que tienen que deben destinar las entidades locales en sus presupuestos generales. Nosotros estamos todavía por debajo de ese porcentaje, en torno al 3’3% y ha llegado a estar en un 2%. Ese porcentaje solo te da para mantener la Administración en Cultura y muy poco para promover estas políticas de las que ahora estamos hablando, de acceso, de creación local… Te deja prácticamente sin posibilidades de andar por ese camino. Estamos recuperándonos, pero todavía tenemos lejos el horizonte.

¿Cuál es el papel del sector privado?

Empresas privadas que patrocinen la actividad que hacemos en el Ayuntamiento, es otro camino que estamos recorriendo. Evidentemente, la crisis no sólo afectó la inversión en Cultura que se hace desde las administraciones públicas. Afectó a la cultura en tres ámbitos: el recorte de las administraciones públicas, el descenso del consumo privado de los bienes culturales –ya que las familias en lo primero que recortan es en ir al cine, ir al teatro o ir a escuchar un concierto-, y supuso una restricción por parte de las aportaciones privadas, de las empresas y de los patrocinios. Hay ya una voluntad mayor de las empresas en participar, aunque todavía no se hace en las cantidades que se hacía en la época de la pre-crisis. Pero tratamos con diferentes empresas, ofrecemos la oportunidad de participar con nosotros en las distintas actividades y es un recorrido lento, pero esperamos que siga dando frutos en el futuro. Por ahora se van recogiendo algunos, aunque falta.

La inversión en Educación es uno de los puntos flacos en el Monitor, ¿qué se está haciendo al respecto?

Sí, es uno de las cosas que el Monitor señala, con respecto a la falta de conexión o de capital en recursos humanos que pueda venir a través del área de Educación. Trabajamos en este área, el Ayuntamiento lo hace a través de las Escuelas de Formación o las Escuelas Municipales de Música, con miles de niños que están inscritos. Lo hacemos desde el área de Cultura, de lo que hablaba antes en relación a los dos caminos que recorríamos con el proyecto “Distrito Teatro”. Uno de los objetivos que nos estamos planteando es lograr una mayor conexión con la Universidad y trabajar coordinadamente. Sobre todo, para promover la innovación y la creación en el ámbito cultural. Para eso es fundamental esta relación. Es una de las puntuaciones más bajas en el Monitor, y que nos está sirviendo para hacer una valoración del camino a seguir. El Monitor se hizo público en el mes de julio, y queremos que el próximo Consejo de Cultura se dedique de manera monográfica a analizar los resultados del Monitor y plantear los retos que se nos ofrecen y saber en qué dirección dirigirnos para mejorar esas cifras más negativas. Porque está bien que se nos reconozca nuestra dinamización, pero a su vez debemos trabajar para que dentro de dos años, cuando hagan esa revisión de los datos, haya una mejora en los índices deficitarios.

En cuanto al turismo, hay guías que al llegar a la Plaza Santa Ana señalan las tiendas de suvenires de alrededor pero en cuanto a la catedral, simplemente informan de que hay un “gran” folleto en su interior. 

Hay algo de lo que siempre se habla y es casi una frase hecha, el binomio turismo-cultura que se manifiesta cuando pasan cosas como las que estás exponiendo… En el Ayuntamiento hay un plan estratégico de turismo en el que se plantean acciones directamente vinculadas con nuestro patrimonio cultural y actividades culturales. De hecho, hay una herramienta fundamental para la información que es la unión de las redes de Cultura y Turismo. Para salvar ese tipo de situaciones, el área de Turismo está elaborando rutas por el interior del municipio, temáticas diferenciadas, monográficas, sobre elementos de nuestro patrimonio cultural como puede ser la elaboración de un catálogo de la Ciudad Racionalista, u otros manuales que se están realizando para que el visitante sepa guiarse. De esta manera tanto el guía como el turista tendrán una información detallada de nuestro patrimonio.

Oferta cultural, Cultura, Las Palmas de Gran Canaria, Monitor Cultural de Ciudades Europeas 2017

Nos contaba el director del Museo Néstor que tuvo que bajar la entrada de 2’50 euros a 50 céntimos para que la gente entrara. A veces da la sensación de que a pesar de la rentabilización que pudieran dar, no hay una difusión o un circuito de museos.

Lo que está claro es que en quince días no se va a poder arreglar lo que lleva años sin solucionarse. En relación al Museo Néstor, es uno de los elementos más importantes de nuestro patrimonio y, prácticamente, el gran olvidado. No ya por parte del turista, sino incluso por parte del residente o hijo o hija de la ciudad. Es un poco como esa joya querida que has heredado de tus antepasados pero que la tienes guardada en un cajón y no la utilizas, ni la miras. Hemos tenido que abrir el cajón del Museo Néstor. En él estamos dando pasos muy importantes para garantizar su futuro. La no señalización de las calles de la ciudad es un ejemplo, pero es quizás el problema menor. El Museo Néstor se ha mantenido con un presupuesto muy pequeño, mantenido por la profesionalidad y la vocación de las personas que trabajan allí, en una forma de funcionamiento muy indefinida en cuanto a su ligamiento jurídico, y en estos dos años hemos logrado que esté cerca de poder funcionar como una fundación, que es en realidad lo que es, aunque nunca ha podido funcionar así. Para eso se ha tenido que realizar un trabajo tremendo por parte de las tres administraciones que intervienen en el Patronato, así como de la familia, de las aportaciones de capital social que se han ido realizando a lo largo de la historia y que no estaban definidas. Ha habido que hacer un nuevo inventario de los fondos que hay en el Museo Néstor, y que ha realizado personalmente el actual director de la entidad dedicando para ello todo su tiempo libre, incluidas sus vacaciones. Un trabajo que se está realizando a través del personal jurídico de las administraciones, tanto el Gobierno de Canarias como el Cabildo y Ayuntamiento, que está a punto de finalizar. El que vaya a funcionar como cualquier otra fundación pública de cultura, como la Fundación Teatro Cuyás o la Fundación Auditorio-Teatro, significará un punto importante para su futuro junto a la rehabilitación del espacio, que comienza en estos días e incluye una ampliación para que conecte directamente con la calle León y Castillo. Hoy en día, los Museos no son espacios en los que el público simplemente va a ver la obra que allí está depositada, sino que tiene que ofrecer una actividad cultural complementaria. Para eso se necesitan recursos, y eso vendrá del Hotel Santa Catalina, porque se ha decidido que del arrendamiento va a ir una parte importante para el mantenimiento.

Hablando de los circuitos y de la oferta cultural, y centrándonos en la que ofrecen espacios alternativos como la Asociación Atlas o La Fábrica de la Isleta, ¿cómo es esa comunicación con el Ayuntamiento?

Hay una riqueza tremenda, y la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria tiene una capacidad de producir y de crear actividades y proyectos culturales diversos. La relación que tenemos es de puertas abiertas. Aquí no hay semana en la que no lleguen de promedio seis u ocho proyectos nuevos. Tratamos de participar en ellos en la medida de lo posible, cuando nos piden nuestra implicación, porque muchas de las veces este tipo de proyectos lo que requieren es crecer libremente: tener el apoyo institucional mínimo que necesitan, que muchas veces es la cesión de espacios donde poder celebrar un evento, y procuramos atender a todas esas necesidades. Otras veces la implicación es un poco mayor y solicitan una especie de patrocinio. Pero entendemos que es una manera muy importante de enriquecer la propuesta cultural. Toda la oferta cultural no debe estar institucionalizada. Ese es el convencimiento del área de Cultura, que esta ha de ser libre y crecer libremente, y por eso, lo que hacemos es abrir puertas y establecer determinados mecanismos para que cualquier proyecto pueda acceder a la programación del Ayuntamiento.

La cultura crea empleo, como destaca el Monitor. Entonces, ¿cómo está la situación en la ciudad? ¿Se puede vivir de la cultura ahora mismo?

Mira, el Monitor nos ha llevado a hacer análisis sobre el impacto de los efectos de la crisis. Los datos que te comento ni siquiera se han presentado todavía en el Consejo Cultural. Durante el período de la crisis, las empresas culturales en Las Palmas de Gran Canaria se vieron fuertemente afectadas y tuvieron un efecto de caída muy importante, sobre todo a partir de 2011. Entre el año 2007 y 2013 se perdieron el 15% de estas empresas, pasaron de 589 a 505, fue una caída bastante importante. Pero también es verdad que a partir del año 2013, cuando se empiezan a remontar de los efectos de la crisis, se recuperaron, de manera que en el año 2016 se registraron 593 empresas culturales. Se ha llegado, en número de empresas, a los niveles de la pre-crisis. Pero, en el cómputo total de las empresas registradas en el Ayuntamiento todavía no se ha llegado a los niveles anteriores, que era un 3’6% y ahora es un 3’5%. Y esa recuperación no se correlaciona con la recuperación del empleo en los sectores culturales y creativos. Ahí se nota una caída del 3’4% del total a un 3% actual con una pérdida neta de unos 2.000 puestos de trabajo en estos sectores en nuestra ciudad. ¿Qué significa esto? Pues, que la recuperación de estas empresas son unipersonales o muy pequeñas y que no se ha reflejado en una contratación directa y estable en el sector que les compete. Tenemos que plantearnos que la situación del tejido empresarial en el sector cultural y creativo es frágil, muy frágil. Por ello debemos de tenerlo en cuenta a la hora de establecer las políticas públicas, para que puedan fortalecerse. Son cosas que se salen de las competencias puras del área de Cultura, ya que se relaciona más con Economía, Desarrollo Local o Empleo, pero que nos sirve para establecer estrategias en este sentido, y nos sirve para saber que en el futuro —no creo que en este mandato porque nos queda muy poco tiempo— la ciudad posea suficiente entidad como para disponer de un observatorio de la cultura propio que nos permita tener una valoración para hacer evaluaciones de nuestros resultados y tener estos datos económicos de manera actualizada y habitual.

Hay una brecha respecto a la creación de empleo.

Exacto. Se recuperan las empresas pero el empleo no se ha recuperado todavía. Tenemos mucho camino que recorrer, y ahí hay muchas línea de actuación, la de los espacios es una de ellas, pero hay muchas más… No hay ayudas a la producción, en Canarias prácticamente no existen. Quizás, lo único que se está haciendo es la incorporación de concursos públicos para la programación de eventos, lo cual siempre es un gran reto, aunque es la única manera de ayudar a que exista nueva creación. No obstante, un solo Ayuntamiento no puede tirar de toda la producción cultural canaria.

Respecto a la industria turística, nos comentaba un productor de eventos musicales, que por qué no se establecía un modelo de relación entre hoteleros y grupos musicales para su contratación. ¿Qué piensa de ese modelo?

En Canarias queda mucho en ese sentido. Tanto Turismo como Cultura se han dado un poco la espalda. Ni los promotores, turoperadores, ni hoteleros, han mirado al sector de la Cultura como algo para enriquecer sus ofertas y así atraer al turista, ni tampoco desde el sector de la cultura se han creado proyectos para enriquecer esta oferta. Ha ido cada uno por su lado. Pero es algo que va más con el propio interés particular de uno como de otros para poder lograr esa conexión. Por parte de la administración pública, sin perder de vista las actuaciones que anteriormente te comentaba, lo que es muy importante es que el Municipio tenga una actividad cultural muy definida, es decir, que pueda ser reconocida y que esté establecida de una manera fija para que así pueda ser ofertada como un elemento más de atractivo de la ciudad. No crear productos específicos para el turista, sino que nuestra propia producción, nuestra propia oferta cultural, esté definida de manera que pueda ser reconocida por esos turoperadores privados y las oferten como complementos para el visitante. Así hemos logrado establecer un calendario de festivales a lo largo del año, y casi cada mes hay uno que se puede ofertar. No son festivales hechos para el turista, son festivales para que pueda disfrutarlo el ciudadano que vive y reside aquí, y que, evidentemente, enriquece a la programación cultural de Las Palmas de Gran Canaria. Si tú sabes que eso está, seguramente lo incluyas en tu agenda, y que, aparte del atractivo innegable de nuestro buen tiempo y playa, sea una opción más.

Eso es lo que vamos a hacer y lo que estamos haciendo. Siempre lo digo: no podemos hacer una oferta cultural para el turista, hay que hacer una oferta cultural para la ciudad que pueda ser reconocida por quienes nos visitan.

Se tiene que mojar un poco el empresario turístico con la cultura.

No, tendría que conocerlo como un elemento más que enriquece la oferta del visitante. Lo que pasa es que tenemos tener en cuenta que la mayor parte del turismo que viene a Canarias lo hace buscando el sol. Y eso es difícil cambiarlo en un tiempo relativamente corto, ya que los cambios estructurales se producen a largo plazo, y hay que ir avanzando poco a poco. No se puede pensar que lo puedes conseguir en tres días o en cuatro años, pero este es el camino.

Pero la ciudad ha experimentado un gran cambio desde hace diez años.

Hay un cambio. Y cada vez más. Afortunadamente, cuando tienes que hacer una gestión en Vegueta por la mañana, te tropiezas con muchos grupos de turistas que están visitando los edificios monumentales o haciendo recorridos por los conjuntos históricos. Cada vez más te encuentras en el Festival de Música que vienen guaguas expresamente desde el Sur, no ya los que están ubicados aquí en la ciudad, que cada vez hay más turismo urbano, sino que hay un turismo de congresos que enriquecen sus estancias al asistir a determinadas obras de teatro o conciertos que tengamos en cartelera. Hace diez años era prácticamente impensable.

Encarna Galván: «La oferta cultural es para la ciudad» - Entrevistas, Revista 7iM

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